Sopa juliana
La sopa juliana deshidratada es una excelente opción para aquellos momentos en los que se busca una comida rápida y reconfortante. Con sus trozos finamente cortados de zanahoria, chirivía, cebolla, repollo blanco, perejil, apio y puerro, esta sopa ofrece un sabor clásico y lleno de nutrientes. Solo se necesita agua caliente y en cuestión de minutos tendrás una deliciosa sopa lista para disfrutar. Ideal para aquellos que buscan una opción saludable y práctica para sus comidas diarias. ¡La sopa juliana deshidratada es un verdadero deleite para el paladar!
Origen: España
La sopa juliana deshidratada tiene sus raíces en la tradición culinaria europea, siendo un plato que combina una selección cuidadosa de vegetales frescos con la conveniencia de la deshidratación. Esta técnica preserva los sabores y nutrientes esenciales, proporcionando una opción práctica para disfrutar de esta reconfortante sopa en cualquier momento.
Características destacadas:
- Conveniencia: La deshidratación permite un almacenamiento prolongado sin comprometer el sabor ni los nutrientes.
- Variedad nutricional: La sopa juliana deshidratada combina una gama diversa de vegetales, ofreciendo una mezcla equilibrada de vitaminas y minerales.
- Adaptabilidad: Puede ser preparada con caldo de pollo, carne o incluso como opción vegetariana, adaptándose a preferencias dietéticas.
- Sabor casero: A pesar de ser deshidratada, la sopa juliana mantiene el sabor auténtico y reconfortante de una receta casera.
- Rápida preparación: Se rehidrata fácilmente con agua caliente, proporcionando una opción rápida y fácil para una comida reconfortante.
Modo de empleo:
- Poner 2 cucharas de producto por 500 ml de agua.
- Hervir durante 25 minutos removiendo de vez en cuando.
- Sazonar al gusto.
- Valor energético: 275 Kcal/1152 kJ
- Grasas: 2,2 g
- de las cuales saturadas: 0,4 g
- Hidratos de carbono: 38 g
- de los cuales azúcares: 31,3 g
- Fibra alimentaria: 30,4 g
- Proteínas: 10,8 g
- Sal: 0,7 g
6 meses.
Verduras y hortalizas deshidratadas (zanahoria, chirivía, cebolla, repollo blanco, perejil, apio y puerro).
Cacahuete, frutos de cáscara y derivados, granos de sésamo, soja y cereales que contienen gluten.